Hay aromas que nos transportan directamente a la infancia, y uno de ellos es el de las galletas recién horneadas. Estas galletas de maicena son una verdadera joya de la repostería casera: suaves, ligeras y con una textura que se deshace al primer mordisco. Perfectas para acompañar una taza de café, té o leche, son el tipo de dulce que alegra cualquier tarde.
Su secreto está en la sencillez de los ingredientes y en la magia de la maicena, que les da ese toque polvoroso y tierno tan característico. No necesitan complicaciones ni equipos especiales, solo unas manos dispuestas a crear y un horno que las dore suavemente. En minutos, tu cocina se llenará de un aroma cálido y reconfortante.
Estas galletas no solo son deliciosas, sino también muy versátiles. Puedes mantenerlas en su versión clásica o darles un toque personal con coco rallado, limón o vainilla. Son un detalle perfecto para regalar o compartir con quienes más quieres.
Ingredientes
200 g de maicena (fécula de maíz)
100 g de harina de trigo
120 g de mantequilla a temperatura ambiente
100 g de azúcar glas
1 huevo
1 cucharadita de esencia de vainilla
1 pizca de sal
Modo de preparación
1. Precalienta el horno a 180 °C y prepara una bandeja con papel para hornear. En un bol grande, coloca la mantequilla y el azúcar glas. Bate hasta obtener una crema suave y esponjosa.
2. Agrega el huevo y la esencia de vainilla. Mezcla bien hasta que todo quede completamente integrado y la masa tenga una textura ligera.
3. Incorpora la harina, la maicena y la pizca de sal. Mezcla primero con una espátula y luego con las manos hasta obtener una masa suave, que no se pegue a los dedos. Si está demasiado seca, añade una cucharada de leche.
4. Forma bolitas pequeñas con la masa y colócalas en la bandeja, dejando un poco de espacio entre ellas. Aplástalas ligeramente con un tenedor para darles su forma característica.
5. Hornea durante 12 a 15 minutos, o hasta que los bordes comiencen a dorarse levemente. No dejes que se tuesten demasiado, ya que deben conservar su color claro y su textura suave.
6. Deja enfriar completamente antes de guardarlas en un recipiente hermético. Al enfriar, se volverán aún más tiernas y fragantes.
Consejos prácticos
Para lograr una textura perfecta, usa mantequilla de buena calidad y asegúrate de no sobrebatir la masa una vez agregada la maicena. Si quieres un toque extra de sabor, puedes añadir ralladura de limón o naranja. También puedes espolvorear un poco de azúcar glas sobre las galletas ya frías para darles un acabado más delicado.
Versión saludable
Puedes sustituir la mantequilla por aceite de coco o margarina vegetal, y usar azúcar de coco o stevia para reducir el contenido calórico. Si prefieres una versión sin gluten, reemplaza la harina de trigo por harina de arroz o más maicena. El resultado seguirá siendo suave y delicioso.
Idea para vender
Estas galletas son ideales para vender en bolsitas decorativas o frascos transparentes, ya que se conservan perfectamente durante varios días. Puedes ofrecer versiones con coco, chocolate o ralladura de cítricos, y presentarlas con cintas o etiquetas artesanales para un toque casero y encantador.
Conclusión
Las galletas de maicena son un clásico atemporal que nunca pasa de moda. Su textura delicada y su sabor sutil las convierten en un placer sencillo, pero inolvidable. Prepararlas en casa es una forma dulce de llenar el día de calidez y de compartir momentos que huelen a hogar.





