Hay postres que parecen venir de un sueño, y este pastel de nubes japonés es uno de ellos. Su textura ligera, aireada y casi etérea se derrite en la boca como una caricia dulce. No es un pastel común: es una combinación perfecta entre un bizcocho y un soufflé, con un equilibrio que sorprende y conquista desde el primer bocado.
Su color dorado en la superficie y su interior blanco y tierno lo hacen irresistible a la vista. Cada porción parece flotar en el plato, y al cortarlo, el sonido suave de su esponjosidad anticipa la delicia que está por venir. Es ideal para acompañar con un té, un café o incluso con frutas frescas y crema batida.
Preparar este pastel es una experiencia que requiere paciencia y precisión, pero el resultado vale cada minuto. Es un postre que representa la delicadeza de la repostería japonesa, donde la ligereza y el equilibrio son los verdaderos protagonistas.
Ingredientes
6 huevos
250 g de queso crema
50 g de mantequilla sin sal
100 ml de leche
60 g de harina de trigo
20 g de fécula de maíz (maicena)
140 g de azúcar
1 cucharadita de jugo de limón
1 pizca de sal
Azúcar glas (opcional, para decorar)
Modo de preparación
1. Precalienta el horno a 160 °C. Engrasa y forra con papel pergamino un molde rectangular o redondo, asegurándote de que los bordes estén bien cubiertos para facilitar el desmolde.
2. En un bol resistente al calor, coloca el queso crema, la mantequilla y la leche. Coloca el bol sobre una olla con agua caliente (baño maría) y mezcla hasta que los ingredientes se fundan en una crema lisa y sin grumos.
3. Retira del calor, deja enfriar un poco y agrega las yemas de huevo una a una, batiendo suavemente con un batidor de mano. Añade la harina tamizada y la fécula de maíz, mezclando con movimientos envolventes hasta obtener una masa homogénea.
4. En otro bol, bate las claras de huevo con una pizca de sal y el jugo de limón. Cuando empiecen a formar espuma, añade el azúcar en tres partes, batiendo hasta obtener picos firmes pero no secos.
5. Incorpora las claras batidas a la mezcla de queso crema en tres partes, usando una espátula y movimientos suaves y envolventes para mantener la ligereza de la masa.
6. Vierte la mezcla en el molde preparado. Coloca el molde dentro de una bandeja más grande y vierte agua caliente hasta cubrir 1/3 de la altura del molde, para hornear a baño maría.
7. Hornea durante 60 minutos a 160 °C. Luego reduce la temperatura a 150 °C y hornea 15 minutos más, hasta que el pastel esté dorado y firme al tacto. Deja enfriar dentro del horno con la puerta entreabierta para evitar que se hunda.
8. Una vez frío, retira del molde con cuidado. Espolvorea con azúcar glas si lo deseas y corta en porciones cuadradas o triangulares. Sirve y disfruta de su textura suave como una nube.
Consejos prácticos
Para lograr la textura perfecta, es fundamental batir bien las claras sin sobrepasarse. También es importante que todos los ingredientes estén a temperatura ambiente antes de comenzar. Si prefieres un sabor más aromático, puedes añadir unas gotas de extracto de vainilla o ralladura de limón a la mezcla.
Versión saludable
Puedes reemplazar el queso crema por yogur griego natural para reducir las calorías y la grasa. También puedes usar endulzante natural, como eritritol o miel ligera, en lugar de azúcar. Con estas pequeñas adaptaciones, obtendrás un pastel igualmente esponjoso y delicioso, pero más ligero.
Idea para vender
Este pastel de nubes es ideal para vender en porciones individuales o en cajas decoradas. Su textura única y su aspecto delicado lo convierten en un producto irresistible para pastelerías o cafeterías. Puedes ofrecerlo en versiones mini con diferentes sabores, como vainilla, chocolate blanco o matcha.
Conclusión
El pastel de nubes japonés es una experiencia para los sentidos: suave, aireado y delicadamente dulce. Cada porción es un recordatorio de que la belleza de la repostería está en la simpleza y el cuidado en cada paso. Un postre que, sin duda, conquista corazones desde el primer bocado.





