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Salsa Alfredo cremosa con ajo y perejil fresco

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La salsa Alfredo es un clásico de la cocina italiana, reconocida por su textura sedosa, su sabor suave y ese toque inconfundible de mantequilla, ajo y queso. Es una salsa que transforma cualquier plato de pasta, pollo o verduras en una experiencia rica y reconfortante. Su preparación es rápida y sencilla, pero el resultado es digno de restaurante.

Esta versión casera, con crema, mantequilla y queso parmesano, logra el equilibrio perfecto entre cremosidad y sabor. El ajo le da un toque aromático irresistible, mientras que el perejil fresco aporta frescura y color al final. Ideal para servir sobre fettuccine, pechugas de pollo o incluso como base para gratinados.

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Con esta receta aprenderás a preparar una auténtica salsa Alfredo en pocos minutos, perfecta para acompañar tus platos favoritos o guardar en la nevera para usar cuando quieras darle un toque gourmet a tus comidas.

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Ingredientes

2 cucharadas de mantequilla
2 dientes de ajo picados
1 taza de crema de leche (nata para cocinar)
1/2 taza de leche
1 taza de queso parmesano rallado
Sal y pimienta al gusto
Perejil fresco picado para decorar

Modo de preparación

1. En una sartén grande, derrite la mantequilla a fuego medio. Agrega el ajo picado y sofríelo por 1 minuto, hasta que suelte su aroma sin dejar que se dore.

2. Añade la crema de leche y la leche, mezcla bien y cocina a fuego bajo durante unos minutos hasta que la salsa comience a espesar ligeramente.

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3. Incorpora el queso parmesano rallado poco a poco, removiendo constantemente hasta que se derrita completamente y la salsa tenga una textura cremosa y uniforme.

4. Ajusta la sal y la pimienta al gusto. Si prefieres una textura más ligera, puedes agregar un poco más de leche o caldo de pollo.

5. Antes de servir, espolvorea con perejil fresco picado para darle color y un toque de frescura.

Consejos prácticos

Para una salsa más intensa, usa queso parmesano recién rallado en lugar de uno industrial. Si quieres darle un toque más gourmet, añade un poco de nuez moscada o sustituye parte del parmesano por queso pecorino. La salsa se puede conservar en refrigeración hasta 3 días y recalentar suavemente antes de usar.

Versión saludable

Para una versión más ligera, reemplaza la crema por leche evaporada o mezcla leche con un poco de maicena para espesar. Usa mantequilla vegetal o aceite de oliva y reduce la cantidad de queso. El resultado seguirá siendo cremoso y delicioso, pero con menos grasa.

Idea para vender

La salsa Alfredo casera es un producto muy valorado para venta artesanal. Puedes envasarla en frascos pequeños, con etiqueta elegante y fecha de elaboración. Ideal para acompañar pastas frescas o como parte de combos gourmet. Ofrecer una versión premium con parmesano auténtico será un gran atractivo.

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Conclusión

La salsa Alfredo cremosa con ajo y perejil fresco es una receta sencilla pero sofisticada, perfecta para realzar tus platos. Su textura aterciopelada, su sabor equilibrado y su aroma irresistible la convierten en una de las salsas más queridas del mundo. Prepararla en casa es una forma deliciosa de disfrutar la auténtica cocina italiana.

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